Octubre 10 , 2017

El autismo y la jardinería

El autismo es un trastorno neurológico complejo que afecta en distintos niveles a 1 de cada 68 individuos. La jardinería podría ser una actividad que ayude a quien sufre de este trastorno.

Gracias a que los espacios verdes están llenos de plantas perfumadas, sonidos naturales y abundancia de vida silvestre, estos pueden proporcionar algo de regulación emocional e interés sensorial entre quienes han sido diagnosticados dentro del espectro del autismo.

Con la manipulación de la tierra, las personas con autismo desarrollan habilidades sensoriales que les permite desarrollarse con mayor fluidez en su entorno diario. Además, la jardinería puede fungir como un oficio para estas personas, que podrían encontrar en ella un medio de subsistencia y propiciar también, el cuidado al medio ambiente.

La mejor forma de integrar a una persona con autismo a un programa de jardinería es permitiéndole diversos espacios en un mismo lugar. Desde una esquina tranquila como un lugar de retiro en caso de sobrecarga sensorial, hasta espacios que cuenten con alimentadores para pájaros y otros animales que les permiten interactuar con la vida silvestre. Así mismo, al encontrar hierbas perfumadas tales como menta, romero y lavanda, estas pueden apoyar a relajar y mantener la atención de las personas.

El movimiento es increíblemente importante para muchos autistas, por lo que no el jardín no sólo debe ser usado para sentarse, debe haber un montón de oportunidades para caminar y hacer cosas. Un espacio predominantemente lleno de frutas y verduras es ideal, especialmente cuando se considera problemas sensoriales a menudo pueden conducir a desafíos alrededor de la comida y dar lugar a una dieta más restringida y a veces no particularmente saludable. Estar involucrados en el cultivo de algunos de sus propios productos puede ayudar con algunos casos.

A menudo se espera que las personas con autismo encajen en lo que la sociedad define como normal, que es algo que una mente no-neurotípica se esforzará seriamente en hacer. En lugar de centrarse en lo que no se puede hacer, en cambio, es importante concentrarse en lo que sí se puede hacer. Utilizar el jardín y la naturaleza como un espacio terapéutico para crear confianza y ayudar a las ideas a florecer y crecer. En un mundo llamado normal que está en espiral aparentemente fuera de control, la diferencia tiene que ser abrazada y celebrada más que nunca.